1925
A partir de 1925, con la inauguración de su propia planta de electrochapado, la empresa se especializa en la producción de relojes relativamente baratos, pero de buena calidad.
Oris empieza a colocar pulseras con hebillas a sus relojes de bolsillo, convirtiéndolos en relojes de pulsera propiamente dichos.
Los relojes Oris, equipados con movimientos de escape de áncora, encuentran ávidos compradores particularmente en Inglaterra y luego en las colonias inglesas, así como crecientemente en Sudamérica.