
En 1965, un joven abogado que trabajaba para Oris cambió la relojería para siempre. Esta es su historia.

En la década de 1930, Suiza aprobó una ley para proteger la relojería. Pero a la vez, evitaba la sana competencia y limitaba la innovación. Como muchos otros, Oris se encontró en la cara mala de la ley e imposibilitado de desarrollar nuevas tecnologías.

La ley implicaba que Oris solo podía usar escapes de clavijas, que en la década de 1950 ya habían sido superados por los escapes de varilla. El joven abogado Rolf Portmann fue contratado en 1956 para acabar con el estatuto. Tardó casi una década, pero en 1965 ganó el caso.

Oris ya podía innovar con nuevas tecnologías. En 1966, desarrollamos nuestro primer movimiento con escape de varilla, un salto cuántico hacia adelante. Y ahora hacía falta un nuevo diseño para albergarlo. Lo llamamos Oris Star.

La década de esfuerzos del Sr. Portmann cambió el destino de Oris. Pero también cambió todo el sector. Las marcas ya no se veían asfixiadas por la antigua ley. El Sr. Portmann después adquiriría Oris y dirigiría la empresa. Hoy en día es Presidente Honorario. Un héroe.